La crisis sanitaria mundial abre un nuevo paradigma respecto al cambio climático

Blog post en colaboración con Ekomodo

 

No todo con el coronavirus van a ser malas noticias: a pesar de sus desastrosas consecuencias para la salud de las personas y la economía, parece que la epidemia del coronavirus está teniendo impactos positivos en el medio ambiente.

 

 

A finales de febrero, una serie de satélites detectaron una disminución significativa en los contaminantes del aire del país. Al comparar las imágenes, se puede ver cómo la concentración de dióxido de nitrógeno se desplomó en febrero frente a los niveles de enero, antes del bloqueo de las ciudades. 

Aunque es habitual que los niveles de este gas disminuyan en esta época debido al parón de las fábricas por el Año Nuevo Lunar, normalmente suelen repuntar justo después. Y eso no ha ocurrido este año.

 

 

Desde China hasta Venecia, los cambios no se han hecho esperar. Hablamos de un cambio en el impacto no solo del CO2 sino, en los ecosistemas en general.

 

 

Los impactos que se han observado en España son impactantes. Las imágenes de Reuters mostraban una atmósfera prácticamente limpia sobre la provincia, y esto se asocia al cierre de los negocios y las fábricas y a las restricciones de viajes impuestas para hacer frente a la epidemia. 

Estos factores, que se han ido expandiendo por todo el país, se han traducido en una bajada considerable en el consumo de combustibles fósiles. Solo en la última semana la contaminación por tráfico se ha reducido un 68% en Madrid y un 65% en Barcelona en comparación con 2019.

 

 

¿SON REALMENTE POSITIVOS LOS IMPACTOS AMBIENTALES DEL CORONAVIRUS?

Los expertos tienen opiniones encontradas al respecto: 

  • Postura no favorable: Por una parte, algunos afirman que las medidas para estimular la economía después de esta crisis podrían hacer rebotar el consumo de combustibles fósiles (y por tanto, las emisiones) por encima de los promedios históricos, como ha ocurrido en crisis anteriores. Creen que, al no ser permanentes, estas reducciones apenas tendrán efecto sobre nuestras emisiones totales.

 

  • Postura favorable: Por otra, hay opiniones como la del profesor de la Universidad de Edimburgo, Dominic Moran: “el 20% de la economía mundial se está cerrando lentamente, uno de cada cinco vuelos globales está siendo cancelado. Las cosas ya no van a volver a ser iguales”. Además, destaca que si la demanda de los consumidores se reduce (debido a los salarios no pagados durante la crisis), la producción industrial y el uso de combustibles fósiles podrían no recuperarse, aunque exista capacidad para ello.

 

Ante una alarma social de esta envergadura, hay quienes se aventuran a hacer comparaciones:

→ El COVID-19 se ha cobrado la vida de 3,5 millones de personas.

→ La contaminación del aire es responsable de 4,5 millones de muertes al año.

Aunque los cambios en las emisiones sean aparentemente positivos, solo aquellos cambios llevados de manera voluntaria y con un esfuerzo de la sociedad, como se está demostrando con esta crisis, son capaces de hacer que una mejora sea sostenible en el tiempo.

 

Ojalá comprendamos la urgencia de la crisis climática a tiempo…

 

Y vosotros, ¿qué pensáis al respecto? ¿Está justificada esta alarma por el coronavirus, o hay otros problemas que deberían preocuparnos más? ¡Contadnos vuestra opinión en los comentarios!

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