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El cepillo de dientes más antiguo del mundo…. y su evolución

El cepillo de dientes es un artículo muy importante de uso cotidiano para mantener la salud bucal. A simple vista parece ser un tema sin emoción ya que hablaremos de un artículo del día a día; pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo se cepillaban los dientes nuestros antepasados? ¿Quién y cómo se inventaron?
Sigue leyendo… te vamos a contar la increíble historia de su evolución desde su invención hace miles de años y otras curiosidades.

El cepilllo de dientes es un artículo más antiguo de lo que crees. Data desde los años 3000 A.C.
Los hombres más primitivos utilizaban desde las uñas hasta raíces de plantas para limpiar sus dientes. 
Los egipcios fueron los primeros en crear este artículo de higiene oral, ya que ellos estaban conscientes de la salud bucal y de los graves problemas que podían surgir si no cuidaban de ella, por esa razón, surge en Egipto el concepto de las clínicas dentales. Así es, en una época tan remota como la civilización de los faraones.
Para armar sus cepillos de dientes se las ingeniaban con ramitas de árboles, en la que una de sus extremidades debía de ser blanda y deshilachada para, así, frotárselo en los dientes. De esta manera, removían los restos de comida que permanecían entre sus dientes.

Los árabes también utilizaron esta pieza llamada Miswak o Siwake, que increíblemente algunos aficionados lo hacen en la actualidad. En algunas tribus africanas y australianas aún los utilizan.
Tiempo después, fueron los chinos quienes crearon un cepillo “algo similar” al que conocemos hoy en día. En el siglo XIV, las cerdas eran provenientes del cuello de cerdos de clima frío, por lo tanto, eran cerdas fuertes y estas eran sostenidas por un palo de bambú o hasta hueso.

Tiempo después, llega el cepillo dental chino a tierras europeas por lo mercaderes ingleses, donde no era habitual el cepillado de dientes. Al ser introducido al mercado y a las costumbres familiares, se reemplazaron las cerdas por unas más suaves hechas de pelo de cola de caballos y hasta de otros animales, ya que las anteriores irritaban las encías por su dureza.
A pesar de que este invento traído a Europa tuvo un gran impacto y cambio de hábito en las personas, ya que no tenían una higiene bucal como rutina;  algunos se resistían y seguían utilizando mondadientes y plumas para sacarse los restos de comida.
Fue hasta cuando se descubrió en nylon en el año 1938, el cual sustituyó a las cerdas hechas de pelo de animales. Este gran descubrimiento fue hecho por Wallace H. Carothers, quién dio inicio a la fabricación de los cepillos con cerdas de nylon, como el que solemos usar en la actualidad. A este lo denominaron el “cepillo milagro”.
Con el tiempo, los cepillos fueron mejorando en su diseño y ergonomía con materiales más industrializados hasta que se tornaron en la gran variedad de cepillos de plástico que encontramos hoy en día en los comercios.

Con los avances tecnológicos, se han podido desarrollar una gran variedad de cepillos de dientes, ya sea por su material, su funcionamiento, color, comodidad, dureza de las cerdas, manuales, eléctricos, entre otras características, como los cepillos dentales postquirúrgicos, con cabezal ortodóntico, los interproximales, los periodontales, los eléctricos y los más ordinarios. 

Ahora que conoces esta historia, no queremos dejar de contarte que, si bien, a lo largo de la historia de la humanidad hemos ido evolucionando, no hay que dejar de lado las consecuencias que muchos inventos nos trae. 

¿Sabías que un ser humano utiliza más de 320 cepillos y dedica aproximadamente 39 horas en cepillar sus dientes a lo largo de su vida? Ahora pensemos en la cantidad de residuos tóxicos que le han pasado factura a nuestro planeta… No olvidemos el origen de este ingenioso artefacto que nos mantiene más sanos. Volvamos a los orígenes.